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sábado, 21 de noviembre de 2009

UNA TRAVESURA


Jorge es un niño de once años que cursa el sexto grado, sus padres trabajan, como chofer y como costurera.  A pesar de que Jorge tiene más hermanos, es el único que da problemas en la casa.
   Sus dos hermanos mayores, casados ya, viven en el mismo domicilio debido a la difícil situación económica que, como una maldición vertida hace siglos, vive la mayor parte de la población. 
   Así pues, Jorge es el mayor de los hijos pequeños, sus dos hermanitas tienen 7 y 2 años.  A él se le encarga el cuidado de las niñas, cuidado que no realiza debido a que se sale de la casa en cuanto llega a ella y, por lo tanto, desconoce la suerte que puedan correr, pero no es su obligación...
   La conducta de Jorge es inadecuada en extremo, hace "travesuras" que pueden llegar a ser fatales, tal como  perseguir a un compañero con un cuchillo, agredir a otro con unas tijeras, molestar a las niñas de su grupo, etc.
   Jorge no comprende razones, tal vez porque sus padres no se han aplicado en poner reglas claras ni lo han enfrentado a las consecuencias de sus actos, siempre tienen una explicación o justificación a todas y cada una de las conductas que el niño hace.  Una ocasión, cuando ocurrió lo de la agresión con las tijeras, el menor dibujaba en lugar de hacer un trabajo de Español.  ¿Cuál fue el comentario de la mamá?  "Le dije que en vez de haber lastimado a Juan, debió hacer otro dibujo".  ¿Cómo es eso?  ¿Qué no debía hacer el trabajo escolar?  ¿En dónde tienen la cabeza los padres?
   Como se ha anotado en escritos anteriores, la falta de atención en el inicio de la vida, cuando los hábitos y costumbres, así como también el desarrollo cognitivo están en construcción, se requiere de una orientación o guía firme y consistente.
   ¿Cuál será el futuro de Jorge?  Ustedes imagínenlo.

EL DEFECTO COMO NOCIÓN SOCIAL: EL CASO DE PEDRO.

Nació hace doce años.  Por ser el primogénito, los padres lo esperaban con ansia a pesar de sus carencias.  Virginia, la madre, había tejido incansablemente chambritas, gorritos, zapatitos y había comprado lo indispensable para la llegada de su vástago, quien dormiría con ella y su esposo debido a lo reducido del espacio. 
   Su embarazo había transcurrido con algunos contratiempos, pero nada significativo que hiciera suponer a otros más letrados, que el menor tendría alguna deficiencia.  Fue al momento del parto cuando se presentaron las complicaciones, le subió intempestivamente la presión y hubo que practicarle una cesárea pues el niño, en lugar de empujar para salir, se rehusaba a hacerlo, como si quisiera permanecer dentro del vientre para no enfrentar su realidad...
   Cuando el doctor cortó el cordón umbilical, fue como si el menor hubiese muerto, no respiró y hubo que reanimarlo, después comenzó a agitarse y, por último, lloró.  En ese momento comenzó el rencor de Virginia.
   El carácter de la mujer se tornó agresivo y hostil, buscaba enfrentamientos con todas las personas que la rodeaban, con sus suegros, sus cuñados, sus hermanos y, sobre todo, con su esposo.
   "El defecto es una alteración orgánica, socialmente condicionada" afirma L.S.Vigotsky, y agrega que la "pedagogía terapéutica" ha creado "vías de rodeo" para poner en contacto al niño con defecto con el mundo.  Pero Virginia, a pesar de haber tenido las opciones, prefería encerrarse en sí misma.
   Cuando Pedro cumplió cuatro años, lo llevó al Jardín de Niños, el infante no se había percatado de su desventaja física (trastorno motor, debilidad visual y deficiencia mental, todas ellas leves), pero sí se había dado cuenta de que la manera de entrar en contacto con los demás era a través del conflicto, tal y como se establecían las relaciones en su entorno cercano (todas las funciones fueron antes relaciones). 
   El niño presentaba un gran desfase en relación con sus compañeros de grupo, niños inquietos y juguetones (en el desarrollo de un niño con defecto, las líneas de desarrollo orgánico y cultural no se unen formando una serie unitaria, sino divergen). 
   A los siete años, Pedro ingresó a la primaria y ya era experto en conflictos, había aprendido a comportarse como Virginia, pero no sabía comer solo, se desplazaba con lentitud y torpeza, pero no era capaz de ir solo al baño, podía establecer un diálogo cargado de violencia hacia otros, pero no podía vestirse ni subir un cierre.
   Virginia tenía una bebita, una niña robusta y sana, a quien puso el nombre de Gloria.  Pedro rechazaba a su hermanita pues le robaba el tiempo que su mamá había prodigado a él solamente.  
   Pedro cursó los grados de primaria y con doce años, cursa el 4o. grado pero no ha consolidado habilidades académicas ni sociales, continúa enfrentando, molestando, agrediendo y acusando a los demás de sus inhabilidades.  Virginia, por su parte, sigue en la posición amenazante y exigente hacia los demás. 
    En el proceso de compensación del defecto, el éxito se presenta cuando la persona con defecto se vuelve competente y productiva, es decir, cuando alcanza la independencia personal y social, lo más que se pueda; entonces, adquiere validez social y, según afirma Vigotsky, pasa de "una minusvalía a una supervalía" y para conseguirlo, debe esforzarse y tratar de aminorar las diferencias que existen respecto a la mayor parte de las personas que lo rodean.  En el caso de Pedro, tal parece que el objetivo de Virginia y de él mismo --seguramente por imitación o porque así lo aprendió-- es lo contrario, el fracaso. 
   Considero que el tener un hijo con deficiencia debe ser un golpe violento, un dolor profundo, intenso y permanente, pero se puede contrarrestar a través de una actitud positiva y práctica. 
   "No se debe ver el desarrollo en retrospectiva, sino en prospectiva", dice Vigotsky.  ¿Cuál es el problema fundamental de Pedro?  Ninguna de sus deficiencias, comprendidas como alteraciones orgánicas consecuencias de un evento traumático, sino su trastorno conductual, y creo que a esto se refiere el mismo Vigotski cuando señala que el problema del niño con defecto se hace patente cuando se enfrenta a la vida social real, en la "esfera del desarrollo propiamente psicológico cultural"..  Pero como Virginia y Pedro no prestan atención a los "enlaces extra corticales" o "préstamos de conciencia" que les proporciona una persona con defecto que alcanzó el éxito en el proceso de compensación, es seguro que Pedro fracase en el proceso.

domingo, 15 de noviembre de 2009

UN ACTO DE MAGIA: EL ACERCAMIENTO A LA LECTURA.


   Se había presentado un problema, el pequeño Benjamín había hecho una acción inadecuada dentro del salón de clases.  Tras enterarse de ello, la Directora solicitó a la maestra del grupo y a la de USAER que se citara a la madre del niño.  La señora acudió, estaba a la defensiva y lo que expresó fueron solamente elogios para su hijo, el niño inquieto y simpático que acosó a uno de sus compañeros el día anterior.  Se sugirió a la señora que observara con quiénes se relaciona el niño en su entorno cercano, vecinos, amigos, primos, hermanos, etc. y el tipo de interacción que se establece en esos momentos.
   Ya en el aula, las maestras conversaron un poco acerca del encuentro con la señora y la maestra de apoyo solicitó a los niños que dibujasen su casa, señalando el lugar donde duermen y fue preguntando uno a uno si dormían acompañados y, en caso afirmativo, que dijesen con quién.   Después, preguntó con un tono de curiosidad, quiénes tenían televisión en la recámara.  Algunos preguntaron:
--¿Qué es una recámara?
La maestra respondió:
--El lugar donde duermes, la cama, el colchón, el sillón.
   Entonces, muchos niños levantaron la mano para informar que ellos duermen donde está el aparato de televisión.  Otra pregunta:
--¿Cuál es su programa favorito?
   Las respuestas fueron variadas, desde Carli,  caricaturas, Malcom, el Chavo, etc. 
   La maestra no quedó satisfecha, pues la conducta de Benjamín reflejó otro tipo de afición televisiva, entones lanzó de nuevo otra pregunta:
-- ¿Quién ve telenovelas?  ¿Cuál?
   Es triste darse cuenta que la gran mayoría de los menores ve telenovelas para adultos, es decir, las que pasan muy tarde, a las 11:30p.m. y que, seguramente, los han inducido a comportamientos precoces.
   Después se les propuso una nueva forma de hacer que mejoren su comportamiento: un cuadro de honor dentro del salón de clases, con un premio cada dos semanas para los que se hayan portado mejor.
   La maestra de USAER había trabajado con algunos niños un par de días antes, los hizo leer actos de magia y elegir uno para llevarlo a cabo en el aula de apoyo.  Ese día habían leído con cierta dificultad porque son menores con una gran depravación cultural y su comprensión lectora es casi nula, pero la emoción que les propició el aprender magia, los hizo poner más atención que de costumbre.  Así que para cerrar la sesión y propiciar un ambiente dirigido a la expresión escrita, la maestra pidió a un niño que hiciera el acto de magia que habían leído en el aula de apoyo.
   Se hizo la presentación del gran mago, el menor enseñó sus manos y pidió una moneda porque la iba a desaparecer, de inmediato, varios niños se le acercaron para ofrecerle la moneda y él tomó una.  Se frotó las manos, hizo los movimientos que se habían leído dos días antes y colocó la moneda en su cabello.  Muy quietecito, mostró las manos vacías a sus compañeros y, cuando iba a aparecer la moneda, ésta cayó al suelo.  Todos aplaudieron y se entusiasmaron mucho.  La maestra de USAER también fue maga, hizo el mismo acto pero colocó la moneda en su brazo, y permitió que los niños se acercaran y buscaran en su cabello y, al no encontrar la moneda y ella aparecerla después, soltaron un grito de asombro.
   La maestra sonrió satisfecha y realizada, le gustaba mucho sentirse apreciada y valorada por los niños.  Les dijo que tiene un libro y les propuso que, cada viernes, lean todos los actos de magia para hacerlos en su casa.  Los menores se emocionaron a tal grado, que uno de los alumnos del 2o. grado le solicitó el libro prestado y pasó el recreo leyéndolo.
   La maestra se sentía feliz, había logrado su cometido: los niños se habían interesado por lo que está escrito en los textos y por comprender el contenido.